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AMLO gana votos
 
Mientras los partidos se revuelcan en una guerra de lodo, Ricardo Anaya dice que no hay división con Miguel Ángel Mancera y José Antonio Meade que no se desviarán fondos públicos a su campaña; López Obrador atrae a la comunidad lésbicogay, a los corruptos y a otros sectores con tal de ganar sus votos.
Salvador Flores Llamas
 
EUM SEIE 27 diciembre 2017.-
 
Por la experiencia de su campaña permanente sabe que lo fundamental es ganar votos de los diversos segmentos de la sociedad, de los 2 millones 200 mil “ninis”, los adultos mayores, los narcos, los corruptos (a quienes absuelve al entrar a su redil), de los evangélicos del Partido Encuentro Social (que tampoco paga impuestos como él), y quiso asaltar los sufragios de los obispos, al proponerles reuniones ecuménicas, como si fuera el Sumo Pontífice.
Insiste en dialogar con los narcos, sin tomar en cuenta a sus víctimas; se jacta del mucho tiempo que ha sido puntero en las encuestas, sin ponderar que ya le dio varias vueltas al país pues es el único en campaña presidencial desde el año 2000. Presume que unificará a todos los estratos sociales: evangélicos y católicos, la CNTE y el SNTE, los lésbicogays, los librepensadores e incluso dice que el Ejército está con él.
Entre sus apoyadores tiene a impresentables como Marcelo Ebrard, que exprimió al erario capitalino al máximo y consumó el megafraude de la Línea 12 del metro; a Leonel Godoy, que en cuatro años de gobernador de Michoacán dejó una megadeuda de 36 mil millones, sin obras que la justifiquen, y al gobierno en manos del narco.
Absolvió también a Salgado Macedonio, el del “mañanero” y exalcalde de Acapulco que entregó a las mafias el bello exparaíso turístico, hoy paraíso del crimen.
Ebrard miente con que apoyó la campaña de Hillary Clinton, pues Bill lo investigó con sus amigos mexicanos y, al ver su clase de cucaracha, ordenó expulsarlo de inmediato. Pero ya se reintegró al país, amparado por el Peje, lo apoya en su campaña y buscará un escaño para liderar a los senadores pejistas.
Amlo acoge en Morena lo mismo al delegado en Tláhuac, Rigoberto Salgado, cómplice del Ojitos, que traficaba con drogas, asesinatos y demás ilícitos; que a Alberto Anaya, dueño del PT, quien durante 27 años dispuso con su esposa Guadalupe Rodríguez del dinero de los Centros de Desarrollo Infantil de Monterrey y varios estados.
Con tal muestra de corruptos, más otros que se le acumulen tras “huesos” electorales, sería imposible extirpar la corrupción; máxime que él sostiene que bastaría con que el jefe (o sea él) les ponga el ejemplo, para que desaparezca mágicamente esa lacra. Pero he aquí pruebas inobjetables de que él es el corrupto mayor:
Envía a Delfina Gómez, a Rocía Nahale y a Eva Cárdenas a recoger dinero de sus tranzas con los gobernadores, como hizo en el DF con René Bejarano y Carlos Imaz, esposo de Claudia Sheinbaum, a recibir dólares de Carlos Ahumada por obras que le concesionaba
A éstos y a una caterva de corruptos los perdona, como a Gustavo Ponce, su tesorero en el DF, que era viajero frecuente a Las Vagas para dilapidar el erario en el casino del Hotel Bellagio, y lo dejó huir.
Todo ello explica que él, su esposa actual y 4 hijos se den vida de reyes, aunque no trabaje en nada y aparentemente sólo reciba $50,000 como presidente de Morena, sin declarar ningún ingreso al fisco.
Si él es el corrupto mayor (pues recibe lana de los políticos que lo apoyan para que les dé un "hueso”) quiere decir que sus promesas de dar dinero a madres solteras, viejitos, “ninis” y demás son puras mentiras, pues él mismo apunta que obtendría los billetes de acabar con la corrupción, cuando más bien la incrementaría.
Por otro lado, muchos esperan que por sentirse soñado y sobrado por puntear en las encuestas, el Peje se confíe y por ahí se filtren sus adversarios y lo bajen del trono en que se siente amo y señor, tanto que ni a sus más cercanos les permite tomar la más mínima decisión.
¿Qué hará, por caso, con Claudia Sheinbaum, su candidata a gobernar la CDMX, que demanda que el Nuevo Aeropuerto Internacional no salga de su jurisdicción, y él persiste en clausurar todo lo construido y habilitar la Base Militar de Santa Lucía para que reciba el enorme tráfico aéreo que llega a la capirucha?
Su tradicional autoritarismo, el manejar por sí mismo su campaña, nombrar y bendecir a los candidatos de Morena, absolver a sus cuatachos corruptos, del peso que sean, y no permitir que otras pulgas brinquen en su metate más que las suyas, ¿no es señal de un delirio de grandeza que lo llevaría a convertirse en dictador, si llega al poder, pues ya lo es en los hechos?
P. D.- Vayan mis sinceros deseos de que el Año Nuevo revitalice los propósitos y metas de los amables lectores.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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