, Fresnillo, Zacatecas.
Primera plana Locales Estatales Municipios Nacionales Poliacas Politica Reportajes Cultura Deportes Internacionales Sociales

 
La paz y la justicia también son virtudes
 
Si algo nos es motivo de asombro y decepción hoy en día es la grave injusticia que se nos presenta en sus distintas pero correlacionadas manifestaciones: la ineficacia de nuestras instituciones para perseguir y castigar el crimen, la descarada impunidad contra los actores políticos corruptos y bien encumbrados y, en general, en una evidente falta de Estado de Derecho.
Kevin Vega
 
EUM SEIE 12 enero 2018.-
 
Sin embargo, cabe inquirir más en cómo concebimos o formalizamos los mecanismos de justicia que pueden dar cabal satisfacción a estos y muchos otros problemas sociales. Es bastante claro que nuestra cultura también participa en enarbolar los elementos que configuran diacrónicamente un sistema de justicia, no sólo derivando éste de las costumbres y la moral, sino también de su capacidad de comprender y responder a las realidades históricas que a cada nación o pueblo le corresponde vivir. Es por esta razón, que aunque desde luego el Estado es el responsable de garantizar las condiciones para que dicho sistema funcione correctamente es una primicia que el ciudadano mismo en su carácter de individuo reconocido por el Estado está obligado a producir.
________________________________________

________________________________________
Recordemos que la génesis de un sistema de justicia posee las mismas dimensiones que el derecho, fáctica, axiológica y normativa. Por ende, ante el problema de la justicia enfrentamos dos corrientes yuxtapuestas, la legalidad y la legitimidad. Ambas sustraídas en diferentes momentos por la praxis del sistema jurídico (que nos conduce a la justicia del Estado) y por la cultura social (cuya acción produce o niega valores), ambas interrelacionadas; así, por ejemplo, la corrupción en todos los niveles emana de la cultura social y la mala cultura social deriva como un síntoma de rebeldía ante el mal ejemplo de las instituciones que nos representan que figuran en una autoridad soberana.
Por eso de suyo es menester comprender que para construir la justicia social es una tarea ordinaria del ciudadano y su esencia está fundamentalmente en el núcleo de lo social, en la familia y en la propia dignidad humana. Porque si bien, el Estado puede, y de hecho debe, propiciar la creación de condiciones de seguridad y del cumplimiento del orden normativo del Estado, la sociedad puede y debe participar activamente en la educación de sus semejantes en los valores que le son propios y respetando los intereses superiores, como lo son la vida, la autonomía y la libertad. Es precisamente la educación lo que complementa la justicia social y el reclamo de la legitimidad a las decisiones del Estado.
Por su parte, la paz es un deber irrevocable más que del ciudadano, del propio ser humano, quien al reconocerse perteneciente a una sociedad confiesa insoslayablemente que su actuar está restringido por su libertad y la de aquellos con los que convive. En este valor superior que es la paz vale mucho mencionar que su mejor talante lo tiene en la humildad, en los gestos que reflejan una pobreza interior; es decir, en la renuncia recurrente a las ambiciones superfluas o a las comparaciones innecesarias con lo que nos rodea, tanto en bienes como en virtudes. Es claro que esto no significa rehuir de nuestra constante preparación o de nuestro derecho legítimo a buscar mejores condiciones de vida sino, más bien, a descubrir que en la relación con otros es más próspero decidir por aquello que nos ahorra un conflicto y nos provee de una convivencia social en armonía. En cuanto a la seguridad, como ya se ha dicho, existen leyes, normas de acuerdo a la costumbre y principios básicos que per se la garantizan y que rigen la conducta civil.
Trabajemos pues, para que la paz, tras la experiencia de las festividades decembrinas, reine en nuestros corazones, allí donde nuestra conciencia decide obrar el bien, allí, donde encontramos al más necesitado, allí donde la gente no se atreve a ir por los “status quo”, allí donde están tu familia esperando a que la escuches…
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Facebook


En Twitter

 

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 

Las opiniones mostradas en los articulos de este portal informativo, pertenecen unicamente a las personas que las emite, Expresso Siglo XXI no es resposable de lo que las personas citadas expresen.