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México no puede fragmentarse en juicios viscerales
 
“Hoy, afirmamos que más que un jefe de gobierno, necesitamos de un jefe de Estado, capaz de orientar con firmeza y suavidad los esfuerzos de la sociedad y el gobierno, con una mirada de largo alcance”, señalaron los obispos mexicanos reunidos en la CV Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, en su mensaje a los candidatos a la Presidencia de la República.
Jorge López
 
EUM SEIE 16 abril 2018
 
En dicho mensaje recalcaron que “la gobernabilidad de cualquier sociedad requiere corresponsabilidad” y presentaron los cinco anhelos/compromisos que consideran los más importantes para México, así como las reflexiones que tienen sobre el contexto electoral actual. Cuatro de los cinco aspirantes acudieron a la sede de la CEM, ya que el quinto, Jaime Rodríguez, fue incluido en la contienda cuando ya había iniciado la Plenaria. El Cardenal Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, fue el portavoz en su calidad de Presidente de la CEM.
Los anhelos que presentaron fueron Una Nación en la cual se respeten a plenitud todos los derechos humanos fundamentales, en especial los de conciencia y de religión, que implica una colaboración positiva entre las asociaciones religiosas y las instituciones del Estado, en una laicidad positiva. Otro de los anhelos expresado es Un México más justo, solidario y participativo, en el que subrayaron la necesidad de abatir la pobreza, de que los servicios básicos lleguen a todos y la generación de oportunidades, pero involucrando a los ciudadanos en las soluciones.
Señalaron como otro compromiso Un sistema económico humano, capaz de impulsar a todos, a través del empleo digno y la promoción humana, es este punto recalcaron que “una economía no centrada en el ser humano concreto, se vicia en el mundo de la especulación, la utilidad y el consumo”. Además, recordaron que el Papa San Juan Pablo II, indicó que el centro de la cuestión social es el empleo, en tanto subrayaron que México está llamado a crear empleos de calidad, con un “salario decoroso”.
Indicaron que “no podemos concebir un orden social basado en la impunidad, la corrupción, la inseguridad, la violencia, la cultura de la muerte”, enfatizaron los obispos en el punto Un estado de Derecho fuerte, justo y promotor de la dignidad humana, y señalaron que “este país, no puede ser `una casa para todos´, cuando se violenta la vida, en cualquiera de sus etapas, se menoscaba su dignidad, o se violenta el espacio más íntimo en el que se experimenta y se aprende a vivir, es decir la familia”. Y llamaron a proteger la vida de todos especialmente de quienes habitan en “periferias existenciales”, este reto es cultural más que legal, resaltaron.
El último de estos anhelos presentados a los candidatos fue Educación de calidad, para promover una cultura solidaria, en dicho punto se indicó que los principales responsables de la educación de los niños son sus padres, pero que la escuela es un lugar muy importante en esta tarea, y recordaron que sociedad y gobierno deben reconstruir el pacto educativo, como alguna vez lo señaló el Papa Francisco. También reafirmaron la importancia de la educación no formal.
En cuanto a la visión de los obispos sobre el contexto actual, indicaron que “México es muchas cosas. No puede fragmentarse en juicios parciales, ni viscerales. Es una Nación con un gran pasado, un presente desafiante, y un futuro lleno de oportunidades”. Los obispos indicaron que “muchas cosas las hemos hecho bien”, pero que sin embargo existen pendientes, “hay indignación y graves realidades de exclusión que nos sacuden y violentan”, las cuales no deben opacar lo logrado. “La crisis ética, hay que decirlo, no es exclusiva del gobierno, ni de nuestra Nación, sino que es un cáncer presente en toda la humanidad”, afirmaron pero debe combatirse y más aún evitar acostumbrarse, “vencer al mal con el bien”.
Exhortaron a “proponer la corresponsabilidad como un paradigma civilizatorio”, la solidaridad no como hechos aislados sino como un modo de vivir y remarcaron que “la gobernabilidad de cualquier sociedad requiere corresponsabilidad”. E indicaron que los gobernantes deben de marcar senderos, definir criterios de reflexión y de acción, comprobar la licitud de los medios a emplear e integrar la participación. Lo que significa que la democracia participativa no se constriñe a un sexenio o trienio.
Sobre las campañas políticas indicaron que “pueden ser el gran `campanario´ para llamar a todos a cumplir su misión histórica más allá de egoísmos, intereses propios, de visiones reducidas o fragmentadas de la realidad” y subrayaron que no es tiempo de crear “mundos ilusorios”, que puedan generar más frustración.
Finalmente, les compartieron que el mayor problema que detectan en este cambio de época en la humanidad es “¡la negación de la primacía del ser humano!”, la que se encuentra cerca del 500 aniversario del acontecimiento guadalupano y de los 2 mil años de la redención. Señalaron que “México ha sido elegido como una “casita modelo”, desde el Tepeyac, para construir una vida en la relación y el encuentro”, y aseguraron su oración por ellos.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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