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OPINIÓN: Crónicas de un triunfo anunciado
 
Gano la izquierda en México porque ignoramos a los pobres, porque no detuvimos la corrupción y porque dejamos que los políticos hagan todo el trabajo sucio…
Emma Aguayo de Shugert
 
EUM SEIE 10 julio 2018.-
 
Como en la novela de García Márquez, el triunfo de Andrés Manuel se vino anunciando desde hace ya varios años atrás, incluso antes de la carrera electoral.

Muchas cosas se fueron preparando, pero las fuimos ignorando.
¿Cómo fue que gano la izquierda en México? Fácil, de la misma manera que gana en todos lados; por causa de una pobreza desatendida; 40 millones de pobres, para ser más exactos. Por causa de la corrupción descarada: Ranchos, presas, casas blancas y de todos los colores. Por causa de una impunidad que apenas si se puede creer; hemos llegado al grado de ignorar la desaparición de 43 estudiantes o la causa de la muerte de 49 niños… y dejamos a muchos seguir participando en la vida política, ¡hemos visto videos de políticos tomando dinero y nada! Vemos a muchos diputados, senadores, presidentes municipales, lideres sindicales… ¡trabajar poco y ganar mucho!
Todo mundo sabe que los partidos políticos no representan a nadie, los del PRI dejaron de estar con los del PRI, los del PAN con los del PAN, el PRD se tuvo que unir al PAN…. Y nació Morena, con una cara nueva y diciendo lo que la gente quería escuchar. Así gana siempre la izquierda.

Gano la izquierda en México porque ignoramos a los pobres, porque no detuvimos la corrupción y porque dejamos que los políticos hagan todo el trabajo sucio (y literalmente lo hacen) La izquierda es el resultado de un abandono social que se ha cocinado por años.
Si bien lo políticos han hecho muy buen trabajo generando descontento, no debemos olvidar que esos políticos son parte de la sociedad, son nuestros vecinos, compadres, conocidos, compañeros de escuela, no son “alienígenas” que vienen a dominarnos; hemos sido nosotros lo que los hemos hecho amigos, los que los saludamos en las fiestas. Todavía no conozco a ningún político que llegue a un lugar y no se paren por lo menos 20 personas a saludarlo. En Honduras han sacado esta publicidad: “al corrupto ni le des la mano” En el momento en que al diputado que votó a favor del aborto, lo dejen de invitar a las primeras comuniones, en el momento en el que no se salude al presidente municipal que no hace nada y remodela su casa…las cosas empezaran a cambiar.

Pero esto es lo más fácil de resolver, solo se necesita valentía. Lo difícil es voltear a ver a la sociedad. Ver a los que piden en la calle, ver a los que ganan menos del mínimo, ver a los jóvenes que no tienen nada que hacer más que entrar en pandillas. No se trata de que nos volquemos a fundar asociaciones, esas; las verdaderas funcionan perfectamente, sin publicidad y con poco capital hacen maravillas. Se trata de que empecemos, como sociedad a velar por los de a lado. Como en una colonia: yo en lo personal puedo poner mil alarmas y comprar un gran perro para cuidar mi casa, pero las cosas no van a cambiar hasta que me una con los vecinos y todos vigilemos las casas de los demás.

Cuando todos velemos porque le salario mínimo sea digno (sin importar que yo tenga que pagar más) cuando veamos porque todos reciban educación (sin importar que tenga que ceder unas horas de trabajo) cuando les demos a los otros lo que queremos para nosotros. La izquierda desaparecerá sola.
La izquierda tiene muchos errores y peligros, pero tiene una verdad muy grande: ¡hay que ver por los pobres! ¡Hay que dejar de ganar un poco y compartir!
Lo que hay que entender aquí es que el triunfo de la izquierda se da cuando la derecha; sistema político y sociedad, dejan de trabajar para la mayoría.
El anuncio final de estas elecciones es claro: ¡algo no funciona bien! Y el primer dilema es reconocer que todos somos parte del probrema, no solo los pobres, no solo los políticos. Esos pobres son personas que viven atrás de tu casa, que aman y tienen sueños. Esos políticos son también vecinos tuyos son parte de tu comunidad.

La Solución no es repartir dinero, la solución no es atacar al que no voto como tú, la solución empieza con empatía, son solidaridad, acercándonos a conocer al empleado, al vecino, compartir sus sueños, criticar con valentía, aconsejar… no veamos números ni porcentajes, veamos personas en un camión, en la calle limpiando vidrios. Afuera de la tienda no veas al mendigo, ve a una madre con su hijo.

Somos tu y yo agentes de trasformación, no podemos dejarle el paquete al gobierno. Al final de esta novela, la muerte anunciada es la de un sistema económico que no incluye desarrollo social. Erradicar la pobreza es indispensable y urgente, tener rendimiento financiero es necesario, ambas cosas son compatibles. Se pueden lograr por amor al prójimo y tardaremos 500 años, o lo podemos hacer por beneficio propio y será más rápido y eficiente; además, nos llevará forzosamente al amor al prójimo.

Estamos en el punto de no retorno, a tiempo de decidir qué modelo económico, político y social queremos construir. Un modelo donde el rendimiento financiero y el impacto social vayan en la misma ecuación, un modelo sustentable e inclusivo.
Es hora de dejar de buscar culpables y empezar a trabajar en las soluciones.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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